jueves, 26 de febrero de 2009

Restauración de San Francisco



Ésta San Francisco tan raro, con el manto de color azul, es una talla renacentista que procede de la Iglesia de Sevilleja de la Vera, en Toledo. Me tocó intervenir en su proceso de restauración, el curso pasado, y a continuación pongo las fotillos y algunas explicaciones.

Por lo pronto el santo tenía rotos ambos brazos, le faltaban varios dedos y
presentaba lagunas y pérdidas de policromía por toda su superficie. La peana era otro problema, puesto que por acción de los microorganismos sufría una pudrición cúbica, y debido a ello, profundas grietas y descohesión en la madera.


Lo primero fue tratar la peana, se inyecto una resina líquida epoxídica como consolidante, para lo que se practicaron antes minúsculos orificios para ayudar a penetrar la mezcla. Una vez polimerizada la resina se cubriero los agujeros y las grietas de la propia madera con araldit madera teñida convenientemente para imitar el color de la peana.



Después fue necesario extraer los clavos oxidados que presentaba el cordón franciscano, que en realidad se trataba de una soga auténtica aparejada y pintada. En lugar de ellos se colocaron pequqñas espigas de madera de pino, para que sostuvieran la cuerda. Sobre ellas se aparejó y reintegró cromáticamente.


Los brazos se unieron de nuevo a la figura colocando en su interior como ensamblaje espigas de madera de mayor tamaño, y encolando con acetato de polivinilo.


Después se eliminaron rellenaron con piezas de madera y araldit las perdidas escultóricas, para reconstruir el volumen total de la figura.
Sobre las zonas nuevas se desestucó y lijó convenientemente y se procedió a un estucado con preparación sintética. sobre ésta una vez desestucada se comenzará el proceso de reintegración.

Toda la figura presentaba profundas grietas que se rellenaron con masilla araldit y se estucaron posteriormente.

Además precisó de una limpieza del barniz enegrecido (goma laca antigua), y de las carnaciones que presentaban polvo y suciedad superficial acumulada a través de los años. También se encontraron bastantes restos de cera de velas, en especial en la zona de los pies, por lo que se cree que pudo haber tenido un veló en la mano en la que le falta la cruz.

La peana en especial presentaba una acumulación de suciedad muy importante, por lo que fue preciso realizar varias pruebas de limpieza para determinar el color de la policromía original.
La madera vista también fue limpiada con un gel jabonoso, alcohol y amoníaco.

La peana se reintegró con la técnica de trattegio, que consiste en superponer con colores puros, finímas líneas en un mismo sentido que formen un entramado, que permita devolver la legibilidad a la obra, pero mantengan diferenciado lo original de lo restaurado.

Los dedos que faltaban se tallaron en madera de pino, intentando imitar la forma y estilo de los aún existentes en la figura. Se les colocó en el extremo una pequeña espiga para poder insertarlos en la base del dedo original.

Después de haberlos adherido con poliacetato de vinilo, se estucaron y reintegraron.
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