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viernes, 16 de marzo de 2012

CONCEPTOS BÁSICOS DE RESTAURACIÓN DE MUEBLES III.Ceras, gomas y resinas

Para aclarar aún más el tema de los acabados y los tipos de capa de protección que puede tener un mueble, os pongo un resumen sobre tipos de ceras, gomas y resinas naturales.

CERAS
Las ceras son ésteres de ácidos grasos, sustancias altamente insolubles en medio acuoso. A temperatura ambiente se presentan sólidas y duras, pero tienen puntos de fusión muy bajos.
Las ceras naturales pueden ser de origen animal, como la cera de abejas o la lanolina, vegetal, como la cera de carnauba, la de candelilla o el elemí, o mineral como la parafina.
La cera se disuelve con disolventes apolares, como la esencia de trementina, el white spirit o el tolueno.

GOMAS
Las gomas son sustancias obtenidas de los exudados de los árboles. Se trata de polisacáridos áltamente hidrofilos, que se utilizan para uso alimenticio y artístico.En cuanto a este último se emplean como aglutinantes, de manera que podemos encontrar que estan compuestos de este modo por ejemplo, las acuarelas o las barras pastel.
Las más empleadas para fines artísticos son la goma de tragacanto y la goma arábiga.


RESINAS
Provienen de las secrecciones endurecidas de los árboles, de fósiles minerales o incluso las hay de origen animal. Son insolubles en agua, pero se disuelven total o parcialmente en disolventes
orgánicos como los hidrocarburos, cetonas, ésteres y alcoholes, dependiendo la solubilidad
del origen de la resina.
Ejemplos de resinas son la goma laca (origen animal), la resina dammar o de almáciga. 

jueves, 26 de febrero de 2009

Restauración de San Francisco



Ésta San Francisco tan raro, con el manto de color azul, es una talla renacentista que procede de la Iglesia de Sevilleja de la Vera, en Toledo. Me tocó intervenir en su proceso de restauración, el curso pasado, y a continuación pongo las fotillos y algunas explicaciones.

Por lo pronto el santo tenía rotos ambos brazos, le faltaban varios dedos y
presentaba lagunas y pérdidas de policromía por toda su superficie. La peana era otro problema, puesto que por acción de los microorganismos sufría una pudrición cúbica, y debido a ello, profundas grietas y descohesión en la madera.


Lo primero fue tratar la peana, se inyecto una resina líquida epoxídica como consolidante, para lo que se practicaron antes minúsculos orificios para ayudar a penetrar la mezcla. Una vez polimerizada la resina se cubriero los agujeros y las grietas de la propia madera con araldit madera teñida convenientemente para imitar el color de la peana.



Después fue necesario extraer los clavos oxidados que presentaba el cordón franciscano, que en realidad se trataba de una soga auténtica aparejada y pintada. En lugar de ellos se colocaron pequqñas espigas de madera de pino, para que sostuvieran la cuerda. Sobre ellas se aparejó y reintegró cromáticamente.


Los brazos se unieron de nuevo a la figura colocando en su interior como ensamblaje espigas de madera de mayor tamaño, y encolando con acetato de polivinilo.


Después se eliminaron rellenaron con piezas de madera y araldit las perdidas escultóricas, para reconstruir el volumen total de la figura.
Sobre las zonas nuevas se desestucó y lijó convenientemente y se procedió a un estucado con preparación sintética. sobre ésta una vez desestucada se comenzará el proceso de reintegración.

Toda la figura presentaba profundas grietas que se rellenaron con masilla araldit y se estucaron posteriormente.

Además precisó de una limpieza del barniz enegrecido (goma laca antigua), y de las carnaciones que presentaban polvo y suciedad superficial acumulada a través de los años. También se encontraron bastantes restos de cera de velas, en especial en la zona de los pies, por lo que se cree que pudo haber tenido un veló en la mano en la que le falta la cruz.

La peana en especial presentaba una acumulación de suciedad muy importante, por lo que fue preciso realizar varias pruebas de limpieza para determinar el color de la policromía original.
La madera vista también fue limpiada con un gel jabonoso, alcohol y amoníaco.

La peana se reintegró con la técnica de trattegio, que consiste en superponer con colores puros, finímas líneas en un mismo sentido que formen un entramado, que permita devolver la legibilidad a la obra, pero mantengan diferenciado lo original de lo restaurado.

Los dedos que faltaban se tallaron en madera de pino, intentando imitar la forma y estilo de los aún existentes en la figura. Se les colocó en el extremo una pequeña espiga para poder insertarlos en la base del dedo original.

Después de haberlos adherido con poliacetato de vinilo, se estucaron y reintegraron.